Como madre de tres niños siempre me sucede lo mismo, nos pasamos el año esperando las vacaciones y cuando llega el verano se pasa tan rápido que parece que nunca nos hemos ido. Por eso, nos gusta imprimir nuestras vivencias, nuestras fotos, para recordar siempre que queramos nuestras vacaciones. Además, si conseguimos hacerlo todos los veranos, en un libro de fotos Hofmann, por ejemplo, podremos ver como crecen y evolucionan nuestros pequeños de un año a otro.

El mejor momento para hacerlo es septiembre, cuando todos volvemos a la normalidad. No podemos dejar pasar más el tiempo, si no (y lo digo por experiencia) las fotos se quedarán en la cámara o en el móvil y de repente un día desaparecerán. Además, es una forma de que la vuelta al cole sea un poco más llevadera: seleccionar las imágenes, crear el libro de fotos, la ilusión de recibirlo y verlo…

Este año he decidido juntar todas las fotos (bueno, las mejores) en un libro de fotos. Uno con tapas duras pero hojas flexibles y el resultado no ha podido ser mejor. Para montarlo utilicé el programa que tiene Hofmann. Era la primera vez que lo hacía y me ha resultado muy fácil e intuitivo. Con Hofmann tienes la posibilidad de cargar todas las fotos y que el propio programa te genere el libro o, como he hecho yo, ir montándolo poco a poco y eligiendo las fotografías que quieres en cada página.

Particularmente, me gustan los libros sencillos (aunque el estilo puede cambiar en función de cómo haya sido tu verano), generalmente con pocas fotografías por página para hacer que éstas sean las protagonistas. Aquí tenéis un ejemplo:

Sin embargo, cuando tengo muchas fotos de un mismo instante, me gusta ponerlas todas juntas. En esos casos he montado páginas especiales agrupando todas ellas:

En fin, miles de posibilidades; y ver las fotografías con el libro entre las manos es increíble.

Dejadme que os diga tres cosas más sobre este Libro de fotos de verano:

La primera es que en este libro están incluidas todo tipo de fotografías, tanto de cámara como de móvil, y estoy sorprendida de como han quedado todas. Hasta en el tamaño más grande la calidad es perfecta. Siempre pensamos que hay que usar la cámara para las fotos que tenemos intención de imprimir. Así es que si vamos a la boda, el cumpleaños, la excursión… nos llevamos la cámara. Pero ¿qué pasa cuando nos la hemos dejado en casa o cuando no nos apetece ir cargando con ella? Pues no pasa nada, el móvil siempre va con nosotros y se pueden hacer fotos fantásticas con él.

Si creéis que las fotos que hacéis con el móvil suelen quedar oscuras o poco definidas, no os preocupéis, existen aplicaciones gratuitas que mejoran espectacularmente el aspecto final de la fotografía. Yo utilizo Vsco y Snapseed. Cualquiera de ellas permite de manera súper sencilla variar parámetros como luminosidad, contraste, saturación…

La segunda es que este libro está lleno de fotos hechas por mis niños. Yo creo que se debe dejar que los pequeños también hagan fotos. Que se las hagan entre ellos, a nosotros, a las cosas que ven y que les gustan… El ojo de los niños es distinto al nuestro y seguro que nos sorprenderán con fotografías súper originales. Además, cuando vean sus fotos en el libro se sentirán más protagonistas.

La tercera, y por último, es que en el libro he querido plasmar recuerdos. No sólo se trata de fotografiarnos, por ejemplo, en el zoo,  sino también fotografiar, por ejemplo, el dibujo que hizo el niño sobre lo que más le gustó ese día o, como podéis ver en la foto de portada, hemos fotografiado detalles de las habitaciones de los niños para que así recuerden como eran en el verano de 2017. Mi objetivo ha sido incluir fotos que nos evocasen una experiencia o un momento bonito y que, así, este verano sea para siempre.

BY Silvia Buján