Blog Hofmann
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Si hay algo que desespera a niños y padres por igual son los viajes largos, especialmente en coche. Ir a la playa es una  maravilla (o a cualquier otro destino vacacional), pero cuando para llegar hay que hacer horas y horas de viaje, es inevitable que nos cuestionemos una y otra vez si era tan buena idea.

Por eso, con niños pequeños hay que ir preparados y parar con frecuencia para que estiren (estiremos) las piernas, no solo porque lo recomienda la Dirección General de Tráfico, entre otras cosas, sino también porque cambiar de escenario es fundamental.

Además de salir temprano, viajar de noche (no es mi fuerte) o en la hora de la siesta para que aprovechen un ratito dormidos, en mi caso llevo un bolsito en mi asiento donde guardo algunos pequeños tesoros que solo salen a la luz en este tipo de viajes: música que les gusta y juegos que podemos utilizar en marcha (imprescindible que haya copiloto en estos viajes jugados), un Smart álbum con el que jugar. ¡Sí, sí, jugar con fotos también es posible! Seguid leyendo y os cuento.

El factor sorpresa es un plus a la hora de entretener a los pequeños, así que es importante mantenerlo: guardad esas cosas solo para viajes largos. Os cuento algunos de mis recursos favoritos, con niños de 1 o 2 años y hasta los 6 o 7. Las edades más críticas y con las que peor aguantan “mucho de lo mismo”.

¿Aprendemos idiomas?

Seguro que conocéis las flashcards, las típicas cartas con dibujos dan mucho juego. Si sabéis idiomas, podéis aprovechar para practicar y enseñarles inglés, por ejemplo, diciendo el nombre de lo que muestra la carta. Ampliad con más cosas: si el dibujo es de una niña, aprovechad a preguntar cómo se dice ojos, pelo, boca, etc. Quien sepa lo que dice la carta se la lleva, y quien tenga más cartas gana -si queréis que haya competición con todas sus consecuencias-.

¿Inventamos historias?

Utilizando las flashcards que comentábamos antes, podéis convertiros en “cuentistas”. ¿Qué tal si cogemos 3 o 4 al azar y nos retamos a inventar una historia en la que aparezcan los tres objetos de las cartas seleccionadas? O, aún mejor, haceos fotos poniendo caras raras e imprimidlas. El formato retro de Hofmann es ideal para esto porque, además, viene con su cajita para guardarlas. Y lanzad preguntas: “¿Qué le había pasado a mamá para poner esa cara de susto?”. Seguro que os cuentan situaciones del día a día que os suenan o inventarán las historias más imaginativas del mundo.

Historia encadenada

Un juego clásico: inventar historias en equipo. Por turnos inventad una historia: uno comienza, otro sigue y así sucesivamente. Probad a dar giros verdaderamente alocados, seguro que lo pasáis genial. Hace un tiempo hice un curso sobre cómo contar historias a los niños con Froggies, y nos decían que somos narradores natos. ¡Y es verdad! A veces cuesta un poco, pero siempre sale así que, ¡a por ello!

Palabras encadenadas

Un juego para ejercitar la mente: uno dice una palabra, otro dice otra que comience por la primera sílaba del anterior y así sucesivamente, Por ejemplo: ZapaTO… TomaTE… TEneDOR… DORaDO… DOminó… etc. ¡Un clasico que siempre funciona!

Cálculo matemático

Aprovechando que tenemos un montón de matrículas alrededor, probad a sumar y restar sus números. Empezando por lo más fácil: sumad los cuatro dígitos de la matrícula del coche de delante. Si los peques son más mayores, probad a sumar los tres primeros y multiplicarlos por el último, por ejemplo. Os hará pensar a todos y lo pasaréis fenomenal.

Veo Veo

¿Quién no ha jugado al VEO VEO? Sin duda uno de los mejores juegos para los más pequeñitos. En lugar de jugar a adivinar lo que “empieza por la letrita” hacedlo con los colores con los que aún no sepan escribir. Se sentirán más seguros y les gustará mucho más.

Juego de las adivinanzas

No hace falta que os sepáis todas las adivinanzas del mundo, podéis inventarlas sobre la marcha. Sobre cosas que veis, sobre cosas que os gustan… El año pasado en nuestros viajes triunfaron las adivinanzas sobre La Patrulla Canina: “Adivina adivinanza… quién es el perrito con cara de simpático y sabe hacer agujeros enormes en la tierra… ¡Rubble!”. O, simplemente, podéis adivinar algo asociando palabras que tenga que ver con él: “Nido, huevo, gusano… ¡Pájaro!”.

Cambiamos las historias

Otro recurso es reinventar las historias: ¿Y si tu fueras Robín Hood, qué harías diferente en tu historia? ¿O Cenicienta, o Lady Bug? O jugar a introducir un personaje nuevo en una historia: ¿qué pasaría si la bruja de Blancanieves se colara en el cuento de Cenicienta?  Se pueden inventar la historia de nuevo e incluso introducir personajes que no aparecen en la primera versión. ¿Os atrevéis?

Hablamos con las vocales

Mi barba tiene tres pelos ya no se dice así, sino así:

Ma barba taana tras palas

O incluso

Me berbe teene tres peles…

¡Podéis hacerlo con cualquier cosa que queráis decir a ver si lográis entenderos! Divertido y súper creativo… ¡probadlo y me daréis la razón!

Dibujos con historia

Volviendo a mi bolsa de juegos, siempre llevo para un cuaderno y boli y colores. Probad a dibujar personajes disparatados: un niño con cara de lobo, un caballo con cuerpo de pez , y retad a los niños a ponerles nombres o a contar la historia que les lleva a ser como son. Un hechizo, una situación divertida, etc.

Ejercitando la memoria

Dice Álvaro Bilbao, en su libro El cerebro del niño explicado a los padres,  que un gran recurso de juego es la memoria: volvernos a contar el día antes de irnos a dormir o recordar lo que nos pasó hace un tiempo en el mismo sitio donde estuvimos hoy, por ejemplo. Siguiendo el consejo de Bilbao, un juego que a mí me gusta mucho de vacaciones es llevar una pequeña muestra de lo que fueron unas vacaciones pasadas. Si los niños son suficientemente mayores, el viaje os servirá para abrir boca y recordar que esas siete horas de viaje insoportables tienen un fin más que justificado y que les encantará. El año pasado hice un SmartAlbum con Hofmann de las vacaciones, y este año lo he sacado en el coche para ver qué recordaban. De cada foto me han ido contando una anécdota y, las que no recordaban, las inventaban sobre la marcha.

Un motivo más para que al finalizar las vacaciones guardemos esos pequeños tesoros en imágenes convertidos en álbum. Si pensáis utilizarlos en el viaje, mi consejo es que no hagáis un álbum muy grande. Uno pequeñito, de los que llaman SmartAlbum será ideal, no solo por su tamaño, sino porque también lo podéis hacer desde la App, lo que lo convierte en todavía más cómodo. Podéis llevarlo en la guantera para momentos de tensión y… ¡vuelta a jugar!

Si estáis a punto de marchar de vacaciones… ¡disfrutadlas a tope! Y si ya habéis vuelto… ¡volved a las fotos, os darán un motivo perfecto para seguir en marcha! Benditas vacaciones… ¡qué falta nos hacen!

BY Mamá Tiene un Plan