Blog Hofmann
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Los bodegones son probablemente una de las disciplinas fotográficas más antiguas y estudiadas. Directamente relacionada con la pintura clásica y los grandes maestros, la fotografía con composiciones de objetos ha disfrutado desde siempre de indudables ventajas para el fotógrafo.

A saber: las cosas están quietas, muy quietas, así que hay tiempo para pensar el mejor encuadre o perspectiva y, por supuesto, jugar un poco con la velocidad de disparo y con la profundidad de campo del diafragma. Incluso permite hacer tantas variaciones como se consideren necesarias hasta dar con el resultado perfecto, sin prisas y sin agobios.

Cuenta también con un detalle no menos importante, en muchas ocasiones el fotógrafo también puede modificar la composición tanto en la posición de los elementos como en la iluminación aplicada. ¡Son todo ventajas!… ¿o no? sea como sea, los bodegones son un excelente reto que sirve tanto para aplicar nuestros mejores conocimientos fotográficos, como para aprender nuevos trucos o experimentar.

Cómo hacer bodegones paso a paso

Te contamos qué aspectos debes tener en cuenta para hacer un bodegón fotográfico original sin descuidar una buena técnica.

Bodegones perfectos

La composición en el bodegón fotográfico

Los bodegones pueden parecer temas sencillos, y sin duda algo de ello sí que hay. Sin embargo resultan buenos motivos para dar mayor protagonismo a la técnica fotográfica y dejar de lado la espectacularidad de los instantes.

En su ejecución nos centramos en los conceptos fotográficos más básicos, y el más evidente es la composición. Pues bien, la primera diferencia entre un bodegón vulgar y uno bueno está precisamente ahí, en cómo se compone la imagen. O dicho de otro modo, la posición de cada uno de los elementos en el conjunto de la fotografía.

No debemos desaprovechar una de las más evidentes ventajas de los bodegones, y es que el fotógrafo puede y debe implicarse en la creación de la imagen más allá de apretar el disparador de la cámara. Así pues, si la situación de los elementos no nos parece adecuada podemos variarla a nuestro gusto. Situar un objeto más cerca o delante de otro puede hacer que tenga más o menos protagonismo, pero hay muchas más cosas a tener en cuenta.

Cómo hacer un bodegón

Un buen consejo es buscar la simplicidad en la imagen resultante. En general hay que buscar un cierto equilibrio o geometría en la imagen final. También conviene buscar puntos de vista diferentes como por ejemplo disparar desde la misma altura del objeto/mesa para dar más protagonismo a los perfiles. También podemos hacer justo lo contrario y hacer una toma cenital total, es decir completamente en perpendicular situando la cámara arriba, como por ejemplo la fotografía de comida -tan de moda ahora con eso del foodporn e Instagram.

Bodegones, técnica y trucos para obtener resultados geniales

Si bien normalmente los bodegones se asocian a la fotografía de estudio, no siempre es así. Muchas veces las escenas no son fruto de complicadas composiciones artificiales sobre una mesa y con focos. Los bodegones también pueden resultar de situaciones naturales y cotidianas como unas conchas en la playa, unas piñas en el bosque o unas cervezas de tapeo en la ciudad.

En cualquiera de los casos, tanto si es un bodegón controlado como inesperado, existe otro elemento de gran importancia y al que debemos prestar la adecuada atención y es el fondo. Hay que buscar que el fondo de la imagen no complique la visión de los elementos por lo que en general trataremos de situar el bodegón de manera que el fondo sea lo más neutro posible.

La luz como herramienta para un bodegón sencillo

Si, vale. La iluminación otra vez. Claro que en esta ocasión, la iluminación está en nuestras manos (literalmente). Esto significa que no solo podemos situar convenientemente los objetos, también los puntos de luz. La manipulación de la luz es la que nos va a permitir potenciar cosas como las texturas, los volúmenes e incluso los colores.

Claramente nos vamos a encontrar con dos situaciones; una en la que tendremos focos o flashes, reflectores y difusores y espacio suficiente (es decir en un estudio) y otras donde habrá que improvisar con la luz existente. Pero aún en esta última situación, siempre podemos combinar la luz natural y la artificial intentando cambiar de posición algún punto de luz o incluso el objeto, para que se ilumine de la mejor forma posible. Podemos improvisar reflectores que nos eliminen indeseables sombras o por qué no, usar un flash como luz adicional.

Trucos para hacer bodegones

La idea es conseguir una iluminación que, sin crear zonas con excesos de luz o demasiadas sombras, sea capaz de potenciar lo mejor del bodegón. Un luz trasera oculta que perfile las siluetas o una lateral que modeles los volúmenes pueden ser un punto de partida interesante. Lo que hay que evitar es usar luces frontales potentes que generan sombras en los objetos situados detrás y que aplanan las formas de los más cercanos.

¿Qué material necesito para un bodegón?

Como siempre, la elección del material de trabajo es importante, si bien en este caso es bastante sencillo. Lo ideal es un teleobjetivo corto y luminoso que permita mantener las proporciones de los objetos evitando las distorsiones geométricas de los angulares. En la medida de lo posible también es interesante usar un trípode para poder situar la cámara en la posición correcta de forma permanente. Tampoco está mal disponer de algún tipo de iluminación artificial que nos permita jugar con la luz.

Dejamos para el final “el truco” de la fotografía de bodegones y es el uso del plano de enfoque selectivo. Esto significa que usando un diafragma apropiado- generalmente el más abierto- podemos potenciar el interés de un punto de la imagen haciendo que esté más enfocado y nítido que el resto. Con un objetivo seleccionado en f/1,8  podemos escoger enfocar perfectamente la silueta del objeto principal (donde por ejemplo además podemos crear una enigmática combinación de luces y sombras) y mantener la atención de la imagen en esa forma, dejando el resto de la imagen algo más desenfocada.

Consejos para hacer buenos bodegones

Si todo ha salido medianamente bien tendremos una foto con una composición equilibrada, bien iluminada y con detalles, ideal para imprimir en alguno de los formatos de pósters de Hofmann y decorar con uno (o tal vez varios bodegones) alguna aburrida pared de casa. En Hofmann puedes encontrar 16 tamaños diferentes de pósters que puedes colocar de manera aislada e incluso combinándolos en una misma pared para dar un aspecto más dinámico.

Pero hay muchos tipos de bodegones que puedes hacer: vegetal, de comida, artístico ¿Qué tipo de bodegones te gusta fotografiar más? Aprovechando que ya es primavera, decidimos salir a dar un paseo, disfrutar del buen tiempo y echar un vistazo a las flores para componer nuestro bodegón preferido: el bodegón floral.

Ideas para bodegones: cómo hacer un bodegón floral duradero

Mientras elegíamos las flores para formar un ramo, se nos ocurrió que podría ser divertido pasar la tarde componiendo un pequeño bodegón primaveral para después hacer algunas fotos. Con esta idea en la cabeza, regresamos a casa con un montón de flores y algunas ideas que quisimos tener en cuenta para hacer un bodegón algo diferente.

El motivo y la paleta de colores

Esto se nos ocurrió mientras comprábamos las flores. Estaba claro que lo que nos motivó a componer un bodegón fue la llegada del buen tiempo, así que la idea que queríamos representar era la primavera. Por eso elegimos colores representativos y nos ceñimos a ellos, con la idea de combinarlos adecuadamente durante la composición. En este caso nos decantamos por el verde, el blanco y el amarillo, todo muy primaveral.

El fondo y el entorno del bodegón

Un buen bodegón necesita un buen lienzo. El fondo y la superficie del bodegón también puede ayudar a expresar un motivo, y si le ponemos atención también evitaremos caer en lo repetitivo sacando siempre los mismo fondos de pared de nuestra casa.

Para esto se pueden utilizar todo tipo de materiales, desde maderas y papeles antiguos a cartulinas con texturas (hay infinidad de variedades en papelerías especializadas). Cualquier material se puede convertir en nuestra “pared artificial”.

La composición y la luz, lo más natural posible

Pensad que un bodegón floral, al final, representa una escena cotidiana que queremos recordar en el tiempo. Por lo tanto, tratad de expresar esa escena lo más sencilla posible. Eso sí, conviene repartir de forma equitativa los elementos en la composición para que no “cojee” a la vista y dejar el suficiente espacio entre ellos para que la foto “respire” un poco. En este sentido, nos puede resultar muy útil la famosa regla de los tercios a la hora de componer. En cuanto a la luz, al tratarse de un bodegón con flores, es preferible luz natural, pero no directa.

Para la foto, diferentes encuadres y puntos de vista

A la hora de disparar, es tan importante lo que sacamos dentro de nuestra fotografía, como lo que se queda fuera. Este es el momento de resaltar aquello que más nos llama la atención, tanto si es en conjunto como si son los detalles. Por eso, la recomendación es probar a tomar diferentes fotos, más abiertas y más cerradas, jugando con la profundidad de campo para enfocarlo todo o resaltar sólo algunas partes, etc. Muchas veces, la mejor foto es la que menos nos esperamos.

El toque humano siempre ayuda

Suele ser muy habitual introducir elementos que “adornen” o “acompañen” al motivo principal de la escena. Cuando utilicemos este recurso, deberíamos hacerlo siempre con cierta intención. Por ejemplo, suele ser recurrente introducir un libro o una taza de café, para indicar que lo que se quiere retratar es un momento de tranquilidad y descanso. Cámaras antiguas, viejos mapas, lupas, etc., cuando se quiere transmitir una atmósfera nostágica.

En este caso, una buena idea es introducir unas manos que sostengan una flor, la flor que más nos guste y que queramos destacar por encima de las demás.

¿Y si queremos hacer que las flores sigan decorando la casa?

Muy fácil. Lamentablemente, por mucho esfuerzo que hayamos puesto en nuestro bodegón y muy bonito que nos haya quedado, las flores siempre se marchitan. Y las flores, una vez marchitas, ya no podrán decorar nuestros rincones favoritos de la casa.

Por eso, puedes convertir tu bodegón en un “jardín vertical”. Para conseguirlo, puedes imprimir tu foto favorita en un lienzo gigante de Hofmann. Y oye, aunque la primavera, inevitablemente, también pasará, siempre que queramos podremos asomarnos al lienzo y recordar los días florales.